jueves, 24 de febrero de 2011

El Arte de Santiago Nine, Parte 2

A pedido del público, más del maravilloso arte de Santiago Nine.
La entrega de hoy está dedicada a su album "El Fin de un Tipo", producido allá por los años 87 u 88.

"El Fin de un Tipo" probablemente sea el mejor título que cualquier obra de ficción haya llevado nunca. De editarse, debería ser un best seller automático sólo por el nombre y aunque todas las páginas vinieran en blanco.

La obra es un vibrante alegato antibelicista, ubicado en una hipotética crisis de los misiles.
El tema es la aniquilación total de la especie humana, un motivo recurrente en el joven autor de nueve años.

En entregas anteriores, escribiendo acerca de los dibujos y pinturas de Tomás Nine, conté una pequeña anécdota que me parecía definir a este pequeño artista con alguna nitidez: el affaire "Ut morzu". La imagen del bebé que escribe una maldición ininteligible contra el mundo en una esquina de su ropero sintetiza y prefigura un poco la trayectoria posterior de Tomasito.
Muchos famosos creadores tuvieron experiencias similares. Leonardo da Vinci habla de un buitre, u otro pajarraco por el estilo, que descendió hasta su cuna para comenzar un bailoteo obsceno por entre los barrotes.

En el caso de Santiago, esta imagen apareció en sueños. Era la figura de una tortuga doméstica, envuelta en llamas, que se desplazaba por toda la casa gritando: "El tendón! El tendón!".

La tortuga en llamas apareció luego en innumerables pinturas y dibujos de Santiago. Era un símbolo poderoso: el de la propia sensibilidad, acorazada por un grueso caparazón, que resulta devorada "desde dentro" por el fuego creador que la consume. Me falta ver dónde encaja el tendón en todo esto.

Volviendo a esa excelente obra, "El Fin de un Tipo", cabe agregar que a partir de cierto momento la historieta parecería interrumpirse: precisamente cuando las bombas atómicas hacen detonación. Todas las páginas que siguen aparecen en blanco.
¿Vagancia? ¿Intuición genial? ¿Quién puede decirlo?

martes, 15 de febrero de 2011

El Arte de Santiago Nine, parte 1

Santiago Nine siempre fue un caso especial en la familia.


En el resto del dibujo de los Nine hay una serie de elementos comunes reconocibles: trazos, pinceladas, planos de color, tienen un valor propio en tanto cuales. Es decir, todo conserva un carácter doble: en tanto chirimbolo plástico (pienso imponer esta terminología) y en tanto elemento representativo que designa a otra cosa.


En el caso de Santiago, los recursos de la gráfica están puestos al servicio de la comunicación directa. La línea tiene una planificación absolutamente racional, y su objetivo es hacernos creer que no existe. "Hola!", parece decirnos "yo soy una pizza de muzzarella, un transatlántico, un rascacielos, King Kong. No un dibujo".


Esto es así ahora y lo fue desde que Santiago empuñó por primera vez un lápiz, hace casi treinta años.


Se trata de una cuestión de personalidades, seguramente, pero ¿de dónde saca su personalidad un dibujante de apenas ocho años? ¿La encuentra debajo de la mesa? Los estímulos estéticos que lo rodeaban eran los mismos del resto de la familia, y sin embargo...


La historieta que hoy nos ocupa (porque los dones de Santiago parecen haber sido especialmente otorgados para moverse en el mundo de la historieta, quizás con mas propiedad que cualquiera de los otros Nine) es uno de los capítulos de "Mafia en los ´30", como ya se habrán dado cuenta.


Dibujado en 1988 o 1989 (es decir, cuando el artista contaba con diez u once años) es un clásico del género, por lo menos lo fue en nuestra casa. "Pelado, no" fue una línea casi tan repetida como el monólogo de De Niro frente al espejo en Taxi Driver.


Desde el primer momento, Santiago fuerza los limites del género. Acción y vértigo sin límites!


El contenido moral tampoco es descuidado.

Y ahora, un pequeño repaso por los puntos más interesantes de su trabajo.


ATENCION, GUIONISTAS!

Santiago Nine explica los secretos para escribir un correcto diálogo de historieta.


ESTO NO:

Alan Moore, "From Hell"



ESTO SI:

Santiago Nine, "Mafia en los ´30"


Entre paréntesis: En su libro de reportajes a Hitchcock, F. Truffaut esbozó una pequeña teoría acerca del porqué del desprecio de la obra eminentemente visual del ilustre gordo por parte de la crítica cinematográfica. Me parece que razones parecidas explican la manija que reciben ciertos bodoques, pero esto excede el limite de esta entrada.



Encuadres donde el entorno y los detalles de ambientación cobran valor dramático:

Santiago Nine, "Mafia en los ´30"

¿Ignacio cuanto? No lo conozco, a ese señor...



Intertextualidad:

Diferentes discursos se cruzan en la historieta, produciendo así el famoso "distanciamiento" bretchiano.

¿Jean Luc lo qué? ¿Y ese coso quién es?


Exposición:


Obsérvese la sombra del globito expositor...


Otro invento de Santiago que apunta a resolver un problema que ha torturado a generaciones enteras de escritores de ficción: la exposición informativa (también conocida como "la cabeza parlante"). ¿Cómo administrar un flujo de información que resulta inevitable dar pero que paraliza la acción de la obra? La solución de Santiago consiste en hacerlo de la manera más obvia, de modo que el artificio resulta un gag en si mismo.


Mas material de Santiago en futuras entradas...

martes, 8 de febrero de 2011

Próximamente...

Conozcan en este blog a Santiago Nine, un artista del dibujo puesto al servicio de la narración.

Deleiténse con su singular humorismo y su particular visión del mundo.

Y comprendan cuales fueron las verdaderas causas que le conviertieron en un gran artista...